¿Utopía? Si crees que lo es, lo será...

Este blog nace con la finalidad de informar sobre acciones, campañas, cursos, manifestaciones, charlas y todo tipo de eventos públicos, ya sean de protesta o meramente informativos y contrainformativos.

Hay una necesidad* cada vez mayor de organizarse y asociarse en núcleos locales para la acción pacífica, en una sociedad cada vez más individualista, competitiva e indiferente, en contraste con sociedades participativas, cooperativas y respetuosas.


Además, en esta página también se pueden ofrecer bienes y servicios en el trueque. Esto se propone dada la gran acaparación de objetos por simple consumismo, y porque en parte se ha perdido el intercambio no monetarizado y personal. Se da una visión dependiente del dinero como fin en sí mismo y no como valor abstracto para conseguir recursos, que son realmente los importantes.

Cualquier tipo de comentario, ya sea crítica, opinión o duda, será bienvenido.

*Esta necesidad es el resultado de factores éticos (leyes comerciales injustas, mano de obra sobreexplotada...), sociales (despersonalización de las grandes ciudades, baja calidad de relaciones locales...), económicas (crisis mundial, constante necesidad de deudas hacia la banca...), medioambientales (cambio climático, disminución de recursos básicos como el agua potable, etc...) y contextuales (agotamiento de energía en la que está basada nuestra sociedad, gran influencia de las corporaciones internacionales...). Todo esto es debido al fracaso y la insostenibilidad de un sistema dependiente de un crecimiento económico continuo (imposible de sostener en un planeta finito), y éste a su vez dependiente de consumo innecesario e insatisfacción.

"El mundo sólo evolucionará y superará su situación de crisis usando otra forma de pensar, diferente a la que creó la situación". (A.Einstein)
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jueves, 3 de septiembre de 2009

jueves, 16 de julio de 2009

Michael Jackson, el último gran artista


Durante las últimas semanas han sido muchos los medios (por no decir todos) que han hecho referencia a la muerte de este gran artista. Michael Jackson, gran músico, bailarín y actor fallecía en extrañas circunstancias a la edad de 50 años.

Demasiado joven para morir, demasiado viejo para seguir triunfando, Michael vivió siempre entre dos mundos. Por un lado la fama, consecuencia lógica de su enorme talento en un mundo consumista; y por otro su vida privada, que en numerosas ocasiones fue violada por los medios de comunicación.

Es una pena haber perdido a un genio de su magnitud, pero hacía ya tiempo que dicho genio estaba bajo la sombra de un excéntrico multimillonario al que apodaron "Jacko Wacko" (Jacko el loco). Quizas su metamorfosis casi literal fue fruto de la presión ejercida por una sociedad occidental blanca poco preparada para acoger a un ídolo negro, o simplemente se debió a la ya citada pérdida de cordura por parte del cantante. Lo que si es cierto es que un halo de misterio envolvía su figura, y ya jamás desaparecerá, para regalarnos otro Dean, otra Marylin, otro Lennon, otro Mercury, de esos que tanto nos gustan por su fuerte significado como símbolos de una época, más allá de simples artistas.

Sea como fuere, es curioso como los seres humanos tendemos a adorar imágenes de nosotros mismos, para despues enterrarlas con la misma facilidad con la que nos deleitamos con su figura en vida. Esperemos que este sea el último gran ídolo que adoptamos, y seamos capaces de aprender de nuestros errores, para cambiar esta sociedad capitalista y vanguardista por otra menos individualista...
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martes, 18 de noviembre de 2008

Sobre lucha y felicidad

Alguna gente opina que a veces hay que elegir entre ser feliz e ignorante, o consciente pero amargado, y que puede ser mejor no saber para no comprometer la propia felicidad. Mi opinión es que por una parte ser un ignorante absoluto es imposible, a menos que se encierre uno a cal y canto. Y por otra es que cierto, si se conoce y no se tienen medios para luchar, o sencillamente no se intenta, puedes vivir un tanto frustrado, ya que el mundo en el que se vive no encaja con el que se desea.

Sin embargo, si das una oportunidad a los sueños y persigues, no cambiar lo que te rodea, sino solamente cambiar tus propias acciones, y encaminarlas hacia donde crees que es conveniente para conseguirlos, entonces te sobreviene una intensa alegría y bienestar continuos, no solo porque eres coherente con lo que piensas, sino sobre todo porque dejas los sueños respirar y hacerse grandes. Se trata de escucharlos atentamente, no de desecharlos porque no encajan dentro del modelo actual, o incluso por ser ingenuos o tal vez ¿infantiles?.

Tampoco importa si se trata de romper moldes, cultivar un huerto, visitar más a tu abuela o tener más tiempo para tus hijos. No importa la forma del deseo, sino de donde provenga: de fuera o de dentro. Puede que la mayor parte de deseos que tengamos no sean nuestros, sino que nos vienen dados por la sociedad, y aunque son ajenos se nos introducen. A las empresas no les interesa la felicidad de la gente, sino la dependencia, así mismo el P.I.B puede servir como marcador del propio descontento. Estas insatisfacciones a menudo llegan a considerarse necesidades.

Ahora bien, ¿cómo podríamos diferenciar los dos tipos de deseos? Es difícil, pero quizá precisamente por sus resultados: si se sigue insatisfecho mientras nos encaminamos a conseguirlo, y una vez alcanzado solo produce alivio, entonces es que no era muy propio. Por el contrario, si luchamos felizmente por llevarlos a cabo, y nos importa casi más el cómo que el qué, es decir, los pasos que damos para conseguirlo, mientras que satisfacerlo es secundario (aunque también muy importante), entonces sería un deseo más auténtico. En esto creo que hay grados, como todo, no es blanco o negro, pero sí que veo que hay diferencia entre ambos.

Personalmente también creo que diferenciarlos no es nada difícil comparado con saber qué queremos exactamente, una vez averiguado lo último, lo primero sencillamente se siente, no hacen falta más comprobaciones.

Por eso, yo creo que es muy importante conocer para ser feliz, saber cuál es la situación actual para poder guiarnos por nuestros propios deseos. Para mí, esa es nuestra única misión en la vida, cumplir nuestros propios sueños.

PD: se admiten críticas :)
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martes, 4 de noviembre de 2008

reflexión de Jesús Hidalgo (Carpe Diem)

Busco a las personas que viven o quieren vivir así, aquellas que sienten o quieren sentir con todos los seres que les rodean como si fueran ellas mismas, personas que aman porque el amor está dentro de ellas, personas que están dispuestas a cambiar el mundo. Quiero conoceros e invitaros a unirnos con lazos más fuertes que los de la familia, con libre AMOR.

AMOR es la palabra más prostituida. El AMOR hace seres libres, no esclavos. El AMOR tiene que ser así: LIBRE. Si no nos hace más libres no es AMOR. Ama a todos los seres que te rodean y los harás libres. No creas que cuando tratas de cambiarlos a tu parecer reprimiéndolos, oprimiéndolos, deseando que sean tuyos, atrapándolos, utilizándolos... los estás amando. Solo se ama cuando se entiende al otro como si fuéramos nosotros mismos, cuando se siente con él como sentimos nosotros, cuando lo estimulas, apoyas y ayudas en su desarrollo pleno, cuando lo tratas como te gustaría que te trataran a ti, por esto dialogamos cuando no lo entendemos y, si lo sentimos realmente, nos alegramos de su LIBERTAD.

AMOR no es caridad, es JUSTICIA, por esto para ser verdadero empieza dando desinteresadamente, pero sólo puede mantenerse cuando hay reciprocidad y por lo tanto JUSTICIA, es decir, cuando el dar y el recibir se armonizan. Cuando se ama de verdad el "yo" personal desaparece para SER con los demás (interser).

HACER EL AMOR ES CONVERTIR ESTAS PALABRAS EN HECHOS TANGIBLES, PASAR DE LO TEÓRICO A LO PRÁCTICO, HACERLO REALIDAD. De "buenas intenciones" está el mundo lleno pero hay muy pocas personas que realmente hagan el amor.

Libertad y, por lo tanto, Amor y Salud.


Carpe Diem (Vive el momento)

Aprovecha el día.
No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz,
sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el
derecho de expresarte, que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario...
No dejes de creer que las palabras y la poesía, sí pueden cambiar al
mundo; porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.
Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra
propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Y tú
puedes aportar una estrofa...
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el
hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un
silencio espantoso. No te resignes, huye...
"Yo emito mi alarido por los tejados de este mundo", dice el poeta;
valora la belleza de las cosas simples, se puede hacer poesía sobre las
pequeñas cosas.
No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados.
No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la
vida en un infierno.
Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin
miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte. Las experiencias de quienes se
alimentaron de nuestros "Poetas Muertos", te ayudarán a caminar por
la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los "Poetas Vivos".
No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas...

Walt Whitman


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viernes, 10 de octubre de 2008

¿Cambiar el Sistema?

A la hora de echar las culpas de algún problema social, político, etc hay una contestación muy socorrida: la culpa es del Sistema. Como si el tal Sistema fuera un ente todo poderoso que no hace más que empeñarse en amargarnos la existencia. Al fin y al cabo, ¿qué es el sistema?. No son solo los políticos ni la forma de gobierno, sin gente que los apoyara se derrumbarían como castillo de naipes. No es la economía en sí ni el dinero, no son más que un intercambio de bienes materiales o inmateriales. Tampoco son las leyes, el poder, o la Constitución. El sistema no es ni más ni menos que tú, yo... nosotros en definitiva con nuestra forma de actuar. Y llegados a este punto nos tenemos de cuestionar si realmente queremos cambiar el sistema. Porque ello implicaría cambiarnos a nosotros mismos, de qué manera y en qué circunstancias dependería de en qué forma queremos que se produzca el cambio.

Pero hay aquí una verdad:
realmente no es difícil cambiarlo puesto que lo estamos haciendo continuamente con nuestros actos y no actos, nuestras palabras y no palabras, nuestros sueños e pensamientos. Normalmente lo hacemos en una dirección ya establecida, pero lo estamos creando al fin y al cabo, cada día y cada momento. Quien quiera un mundo mejor para sí mismo no tiene más que empezar por su entorno, no solemos creer en la importancia de los detalles, pero la vida está compuesta de pequeños detalles, y la humanidad de personas con sus defectos y problemas cotidianos, cada uno con sus pequeñas miserias. Por poner un ejemplo, en el mundo globalizado en que vivimos lo que compramos aquí tiene repercusión en otros países, en otras personas; por no hablar de relaciones en nuestra familia o vecindario.

Seamos egoístas, pero tan egoístas que no nos conformemos con el nivel de vida que tenemos ahora y exijamos un mayor compromiso de los que nos gobiernan en materia de educación, vivienda, sanidad, m.ambiente. Tan egoístas que no nos conformemos con el agua, la energía, los ecosistemas, el aire que respiramos, el clima que tenemos hoy, sino que queramos conservarlo y mejorarlo para las generaciones futuras. Tan egoístas que no permitamos que los derechos de alguien que mañana pudieras ser tú se ahoguen y se olviden. Y para querer recibir, lo cual implica haber dado antes. Tan egoístas como para al menos intentarlo... Es el mejor regalo que nos podríamos hacer a nosotros mismos.
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miércoles, 3 de septiembre de 2008

De por qué el ecologismo no es mero "altruismo" (por Wilya)


Empezaré exponiendo mi intención de, por esta vez, no hablar sobre el lince ibérico, los osos polares o las ballenas. Tampoco sobre las desigualdades, el hambre o la miseria, o sobre que el 20% de la población robamos literalmente al 80% restante la mayoría de los recursos disponibles, o sobre los que no pueden ni siquiera hacerse escuchar. Ni siquiera sobre la idea de la humanidad flotando todos en el mismo barco a la deriva, encerrados en camarotes absurdos, unos más decorados que otros eso sí, mientras unos pocos luchan por ser dueños del timón, y en el que, para bien o para mal, no hay botes salvavidas.

No. Esta vez hablaré de nosotros mismos y de nuestra supuesta “riqueza”, por la que nos desvivimos y a la que orientamos toda nuestra vida, alienados en un incesante deseo de alcanzar ese horizonte de plenitud y satisfacción material que nos han vendido. Esta compra de la idea de necesidad hace que se conciban cosas tan incomprensibles como que valoremos más pedazos de papel y de metal con un valor abstracto (o ni siquiera eso: números en un ordenador) que los propios recursos naturales de los que nace absolutamente todo lo concebible. O que valoremos más nuestras adquisiciones, presentes o futuras, que nuestra propia felicidad. (Porque no hay un secreto para ser feliz, el truco únicamente está en serlo: en aceptar lo que somos, en agradecer cada momento que la vida nos da, en vaciarnos y darnos cuenta de que no es posible el vacío).

Se podría contra-argumentar que entonces el ecologismo se convertiría en otra forma de necesidad. Y sí, es necesario para nuestra supervivencia como especie, pero no como meta lejana que produzca insatisfacción, pese al consumismo disfrazado de “nuevo ecologismo” que nos intentan hacer tragar las multinacionales. Todo lo contrario, es comprender que estamos todos estrechamente relacionados, es cuidar del medio ambiente y social más cercano porque esa es la única forma de cuidarnos a nosotros, es romper con el miedo y mirar de frente al mundo de las apariencias... (*)

Creemos que no se puede hacer nada porque desde siempre nos han enseñado a que somos uno mismo y luego aparte el mundo, sin tener en cuenta su interrelación. (Además, ese individualismo nos lleva a una escasa eficiencia energética y material, otra de las ironías de la sociedad). Sin embargo, ya solo el hecho de reducir el consumo hacia lo necesario y orientarlo hacia los productos locales, fomentando el bien común frente a lo privado, sería bastante presión. Es hora de despertar y levantarnos, no podemos esperar a caernos de la cama.

Se admiten comentarios, pero sobre todo críticas :)

(*) En cambio, a menudo el altruismo puede llegar a ser paternalista y constituir así una barrera entre los "buenos" y los "necesitados", a los que hay que aconsejar y ofrecer nuestra ayuda protectora, lo que crea dependencia y desigualdad, en contraste con la interdependencia y cooperación. Todos tenemos algo que ofrecer, es mucho mejor no tratar a nadie como si no lo tuviese.
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