Encontrar la pasión en cada uno de los actos que hacemos,
que describen lo que somos; una sonrisa,
una lágrima, es el sentir inmenso de aquello
a lo que llamamos vida,
el vivir, tendrá por fin un significado en el instante
en el que nos damos cuenta de estar vivos,
profundamente frágiles y deseosamente despiertos
de encontrar nuestro camino entre los infinitos,
pintando de color lo blanco y lo negro
para descubrir una verdad, la nuestra
sencilla entre lo innombrable
y serena entre lo cambiante.
O tal vez pudiéramos fundirnos en el vasto vacío
y su repleta inmensidad, soñar
para luego despertar y volver a olvidar
que la soledad es imposible y el dolor
pasajero, olvidar para tan solo saber
en el continuo movimiento
del aquí y ahora la concentración
de la realidad, la no unidad de un sentimiento
por una mirada, una palabra, un recuerdo.
Olvidar para recordar una y otra vez
la plenitud de un instante.
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y su repleta inmensidad, soñar
para luego despertar y volver a olvidar
que la soledad es imposible y el dolor
pasajero, olvidar para tan solo saber
en el continuo movimiento
del aquí y ahora la concentración
de la realidad, la no unidad de un sentimiento
por una mirada, una palabra, un recuerdo.
Olvidar para recordar una y otra vez
la plenitud de un instante.


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